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Lo de tener un par de macetas de plástico y 4 o 5 accesorios para jardinería de mala calidad en el fondo de la tienda ya no se lleva. O sí, pero no debería.

Hace tiempo que la jardinería dejó de ser ‘un negocillo anexo’ para los comercios de ferretería y bricolaje, y el que no se entera es porque no quiere. Se puede optar por no apostar por ella –al fin y al cabo es tanto lo que se puede ofrecer en una tienda, que algo tendrá que quedarse fuera-, pero es importante saber a lo que se renuncia. Las cifras están allí, para quien desee verlas.

Ya lo dijo John W. Herbert, director gerente de la Asociación Europea de Distribuidores de Bricolaje (EDRA), quien afirmó durante la presentación de la feria alemana spoga+gafa que la oferta dedicada al jardín supone “más del 20% del total de ventas” de los minoristas de bricolaje, constituyendo “una de las áreas de crecimiento en el global de su negocio y en la cual, además, pueden diferenciarse de sus competidores”. Es más, Herbert llegó a decir que “spoga+gafa se ha convertido en la feria más atractiva del sector para muchas de nuestras empresas asociadas”, panorama que viene acompañado por un consumidor “que pasa cada vez más tiempo en su jardín o embelleciendo su terraza o balcón, por lo que busca continuamente productos de calidad y de tendencia”.

Es cierto que esta visión es global, y que en afición a la jardinería otros países europeos nos ganan por goleada. Pero donde algunos están, estaremos. Porque si ponemos la mirada en España, nos encontramos con que este tipo de actividades se encuentran en una senda de crecimiento. Tímida, sí, pero con vocación de continuidad. A modo de ejemplo, tenemos el más reciente estudio de ManoMano, un sondeo realizado entre sus más de 70.000 clientes que reflejan una tendencia creciente por adoptar un estilo de vida verde y en contacto con la naturaleza. Y para quien le gusten las cifras, acá van unas cuantas: Sólo un 12% de los encuestados afirma no haberse interesando nunca por esta afición, mientras que uno de cada tres españoles asegura cuidar de sus plantas y flores de forma regular. Sorprendentemente –o no, a estas alturas ya no deberíamos dejarnos sorprender por estas cosas– el perfil del aficionado a la jardinería corresponde al de un hombre senior (mayor de 55 años), siendo los catalanes, madrileños y andaluces quienes encabezan el ranking.

Finalmente –un dato que también podría ser útil a la hora de hablar de stocks– la actividad más popular en nuestro país es la plantación, riego y fertilización de flores y plantas, seguida de cortar el césped / podar los setos y cultivar un huerto. Poco entusiasmo – o pocas posibilidades– genera el cultivo de árboles frutales, lo cual es más que comprensible en ciudades en las que tener un mini balcón ya es un lujo.

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