La guerra de Irán pone en riesgo los materiales de construcción: el cemento y el PVC también podrían encarecerse

Más allá del impacto directo en los combustibles, la construcción se posiciona como uno de los sectores más vulnerables. Su elevada dependencia energética hace que cualquier alteración en los mercados internacionales se traduzca rápidamente en un aumento de costes.

La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán está empezando a trasladarse con fuerza a la economía real. La escalada de precios no solo afecta al precio de los combustibles, sino también a sectores clave como la construcción. Aunque algunas medidas recientes del Gobierno estén aliviando el impacto, la incertidumbre sigue marcando el comportamiento de empresas y consumidores.

La construcción, en el punto de mira

Más allá del impacto directo en los combustibles, la construcción se posiciona como uno de los sectores más vulnerables. Su elevada dependencia energética hace que cualquier alteración en los mercados internacionales se traduzca rápidamente en un aumento de costes. Así, el cemento podría encarecerse entre un 30% y un 40%, especialmente el tipo Portland, debido a su alto consumo energético. Además, el PVC, fundamental para tuberías y ventanas, prevé incrementos de entre el 15% y el 20%. El vidrio podría subir entre un 5% y un 7%, al depender del gas, la plata y el petróleo en su fabricación, según los últimos datos de BBVA Research.

Asimismo, otros materiales derivados del petróleo, como plásticos, asfaltos, pinturas o compuestos como el poliéster y el acrílico, acumulan subidas superiores al 10% desde el inicio de la ofensiva.

El papel clave del estrecho de Ormuz

Uno de los factores que explica esta presión sobre los precios es la situación en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas marítimas del comercio mundial de petróleo y gas. Una posible restricción del tráfico en esta zona podría agravar los problemas de suministro energético y encarecer aún más los costes logísticos.

En economías como la europea, altamente dependientes de la energía exterior, estas tensiones geopolíticas tienen un efecto amplificador sobre la inflación y las cadenas de valor industriales.

Más costes, menos demanda y riesgo para la vivienda

El aumento de los costes energéticos y de los materiales no solo encarece la ejecución de obras, sino que también introduce incertidumbre en la planificación de nuevos proyectos. Promotores y contratistas se enfrentan a presupuestos más elevados y a una demanda que podría debilitarse.

Este escenario recuerda a episodios recientes, como la pandemia o el inicio de la guerra en Ucrania, cuando el encarecimiento de materias primas obligó a revisar precios en contratos públicos mediante medidas extraordinarias.

Ahora, el riesgo vuelve a centrarse en el mercado de la vivienda: si construir es más caro, el precio final de las viviendas tenderá a subir, lo que puede dificultar aún más el acceso a la vivienda para los hogares.

Perspectivas: incertidumbre y presión inflacionista

Los analistas coinciden en que, si el conflicto se prolonga o se extiende a otros países del Golfo Pérsico, el impacto sobre los mercados energéticos será mayor. Esto podría traducirse en nuevas subidas de costes de producción, transporte y materias primas.

Además, el aumento de la inflación supone un riesgo añadido para la recuperación del poder adquisitivo de los hogares, lo que podría afectar negativamente al consumo y a la demanda de vivienda.

La crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo no solo afecta al bolsillo de los consumidores en el corto plazo, sino que amenaza con alterar de forma más profunda el equilibrio de sectores clave de la economía como la construcción.

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