El inicio de la guerra en Irán ha generado una tormenta en la economía global que afecta de forma directa al petróleo y a sus derivados, así como al transporte nacional e internacional. Desde entonces, las empresas fabricantes de productos de plástico han visto subir el precio de sus materias primas en torno al 30 %, tal y como informa ANAIP, la Asociación Española de Industriales de Plásticos.
La asociación ha realizado una encuesta entre sus asociados sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio. Han participado empresas de transformación de plásticos que compran granza en cualquiera de sus formatos para fabricar productos imprescindibles de todo tipo de sectores: envases y embalajes, construcción, tuberías y accesorios, plásticos para la agricultura, para la automoción, para el sector sanitario, etc.
El 51,7 % de los encuestados afirma estar sufriendo subidas en las materias primas de más del 30 % y casi el 14% del total ha tenido aumentos del 50 % o más. Además, los costes del transporte marítimo también han aumentado, registrándose incrementos superiores al 20% en el 41% de las empresas, a lo que se suma el encarecimiento de los costes energéticos, tanto en electricidad como en combustibles.
Dependencia de los suministros procedentes de Oriente Medio y Asia
Al incremento de costes se suma la incertidumbre sobre la duración del conflicto. De hecho, lo que más preocupa a las empresas es que la guerra se prolongue y genere roturas en la cadena de suministro. ANAIP alerta de que Europa no es autosuficiente en muchas de las materias primas plásticas y depende en gran medida de suministros procedentes de Oriente Medio o Asia. Como consecuencia, aumenta la vulnerabilidad del sector ante perturbaciones en los mercados internacionales. “Cualquier restricción en el comercio internacional o en las exportaciones desde estas regiones generará tensiones adicionales en el suministro, lo que puede obligar a algunas empresas a parar de forma temporal líneas de producción”, señala Isabel Goyena, directora general de la asociación.
Más de la mitad de las empresas están sufriendo retrasos en el suministro
De hecho, el 60 % de las empresas participantes en la encuesta asegura estar sufriendo ya retrasos en el suministro de materias primas, de las que el 21 % indica que los retrasos son graves.
Buena parte de las empresas del sector tiene stock para aguantar un tiempo en estas condiciones, pero la duración del conflicto es determinante. El 38% de las compañías no podrá mantener su actividad durante más de un mes sin tener que hacer paradas por falta de materias primas y este porcentaje se eleva al 72% en el caso de periodos superiores a dos meses.
Petición de apoyo al Gobierno
Ante esta situación, ANAIP se ha puesto en contacto con los ministerios de Economía, Industria y Trabajo para que tengan en cuenta a nuestro sector en el diseño de posibles medidas de apoyo al tejido industrial en este contexto.
“Desde ANAIP consideramos fundamental avanzar en la reducción de los costes energéticos, especialmente a través de la revisión de los impuestos aplicados a la electricidad y al consumo energético, con el fin de aliviar la presión sobre las empresas industriales. También es clave reforzar el apoyo a la logística y al transporte para garantizar suministro de productos”, afirman.
En el ámbito fiscal y regulatorio, la asociación considera conveniente revisar determinadas cargas, como los impuestos específicos, incluyendo posibles modificaciones en el impuesto a los envases plásticos no reutilizables. También consideramos necesario habilitar mecanismos extraordinarios de flexibilidad laboral, como ERTE específicos para los sectores más afectados por interrupciones en las cadenas de suministro.
Finalmente, ANAIP requiere hacer un seguimiento estrecho del suministro de materias primas estratégicas para la industria transformadora. “Desde el sector seguimos insistiendo en la necesidad de reforzar la autonomía estratégica y la capacidad de fabricación local en Europa como garantía de seguridad en el suministro de productos plásticos básicos para la economía y la sociedad”, concluye Isabel Goyena.
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