Bricolador Enmascarado: «Barbieland no es real. El mercado sí que lo es»

"Si quieres que tu empresa y tus productos sean realistas, debes tener una dosis del mundo de ahí fuera, como la que experimenta Barbie. Todos queremos ser Ken, pero a veces no nos parecemos todo lo que nos gustaría"

En ocasiones los temas de las películas son diversos, recurren a mitos, a súper héroes, a cosas de nuestro pasado. Por ello hoy, hemos buscado algo que todos conocemos en mayor o menor medida. Nos referimos a una película basada en muñecas y muñecos de nuestra infancia. Barbie, un film de 2023, de la directora Greta Gerwig. Con Margot Robbie como Barbie, y Ryan Gosling como Ken.

Nos cuenta la historia de la súper famosa muñeca y su inseparable acompañante. Se basa en el momento de una gran crisis existencial. En su idílico país Barbieland, una sociedad ideal, con todas las versiones posibles de esta famosa muñeca. Todo súper fantástico. De ese color rosa que da el toque diferenciador del personaje. Pero también en dicha maravillosa tierra hay modelos descatalogadas, que son del todo aptas ni ideales para el universo perfecto de Barbie. Al mismo tiempo, los Kens pasan sus días jugando en la playa, ya que todos los trabajos y puestos de responsabilidades son ocupados por las múltiples versiones de Barbie.

Pero una noche, tras una fiesta, nuestra protagonista comienza a preocuparse por la muerte. Sin explicación, comienza a tener celulitis y pies planos, lo que hace que el resto de las Barbies se aparten y la dejen a un lado.

La única solución a sus problemas es buscar a su niña del mundo real, con la que juega para poder volver a ser la misma. En ese viaje le acompaña Ken. La niña con la que jugaba la rechaza por fomentar cánones “idealizados” sobre una belleza falsa, sobrevalorada e inalcanzable.

Barbie se da cuenta que está siendo la materialización de las frustraciones de la madre de su niña, ya adolescente. Consigue que tanto la madre como su hija viajen con ella hasta Barbieland. Ken, a su regreso, intenta cambiar las cosas, con los demás Kens, para que puedan tomar el mando y hacer cosas de valor. Las barbies quedan ahora en un plano secundario.

Tras luchas internas, y con la ayuda de la madre y la hija, consiguen que las cosas cambien: las barbies aceptan a los Ken y a las otras muñecas marginadas.

Al final de la película, Barbie decide convertirse en una humana real, dejando atrás todo lo que era perfecto en Barbieland.

Nos movemos en un mundo ideal, donde todo es absolutamente genial, ideal, bajo unos cánones magníficos que han de ser seguidos al milímetro para no quedarte apartado. Los productos tienen que ser perfectos, las campañas de marketing ideales, las promociones las mejores. Los catálogos los mejores.

Pero, por desgracia, la realidad no es ni mucho menos así. El mercado no es ideal, los productos son limitados, los catálogos no son lo que muchos clientes esperan. En algunas ocasiones incluso ni siquiera hay catálogos, ni tarifas, ni promociones. Ni muestras, ni formación, ni la más mínima inversión en tiempo, esfuerzo o apoyo a la red comercial que se pelea día a día con ese mundo que no tiene nada que ver con Barbieland.

No tienen esos súper productos, no tienen esas súper promociones. Lo ideal es tener una cobertura maravillosa y un apoyo sin límites que te hagan ser diferente, algo especial, para que cuando te enfrentes con el mundo exterior y real, en cada mostrador, en cada tienda, con cada nuevo cliente, salgas ganador.

Barbie sale al mundo, sale ahí fuera para buscar a la niña que juega con ella, para cambiar y entender las condiciones en las que está.

En ocasiones, los que nos dedicamos a la venta no podemos hacer ese viaje, esa búsqueda de las cosas que necesitamos y no tenemos. Queremos que nos den las ofertas cuando toca. Que nos expliquen los productos nuevos antes de los que veamos en los clientes.

Barbie quiere que la niña que la salve, pero la critica, le dice todo lo que no quiere oír. Eso nos pasa con los clientes a los que no podemos visitar en condiciones, a los que no podemos dejar muestras, ni catálogos, ni ofertas adecuadas.  Su ideal es una sociedad en donde las mujeres lo controlan todo. Se encuentra con que en la realidad no es así.

Ken quiere trabajar, pero no está preparado, no tiene los medios adecuados ni la preparación ideal.  Es similar a cuando nos toca decir que se descarguen un pesado catálogo en PDF que nunca van a mirar. O a los que no podemos dejar una tarifa porque no la tenemos.

La diferencia de un producto a otro, de una empresa a otra, son sus redes comerciales, son sus personas, las que atienden a los clientes en sus dudas, en sus problemas, en sus necesidades. No puedes diferenciarte sin ser diferente, sin poner los medios adecuados. Los pedidos no caen del cielo y las ventas no se generan solas.

No sabemos lo que pasa en la calle porque no estamos en ella, porque no queremos oír a quienes las recorren cada día. Barbieland no es ideal, no es real. El mercado sí lo es, la venta sí lo es, la competencia es muy, pero que muy real. No vamos en un descapotable rosa a ver a los clientes. No tenemos los equipos y medios ideales. Hay una realidad ahí fuera donde nada se regala, donde nada es lo que siempre queremos.  Porque se quieren resultados sin poner medios, horas y atención.

Somos la gran marca allí donde sale el sol, pero aquí, donde hace mucho frío, la verdad no es rosa, es más bien gris tirando a oscuro. Si quieres que tu empresa y tus productos sean realistas, debes tener una dosis del mundo de ahí fuera como la que experimenta Barbie. Todos queremos ser Ken, pero a veces no nos parecemos todo lo que nos gustaría. Si nos ayudasen un poquito a ser más reales, sería ideal.

Canal Ferretero Brands

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