La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) considera que el problema de la vivienda sólo podrá resolverse desde la moderación, el diálogo y mediante acuerdos capaces de reunir amplios apoyos políticos y sociales, frente a la sucesión de medidas aisladas y cortoplacistas que pueden terminar generando nuevos desequilibrios en el mercado.
Así lo ha defendido su presidente, Pedro Fernández Alén, durante su intervención en el V Congreso Nacional de Vivienda de la Asociación de Promotores Constructores de España (APCE), donde ha reclamado un gran pacto de Estado que permita dar estabilidad y continuidad a las reformas necesarias para impulsar la oferta en un escenario en el que cada año se crean más de 230.000 hogares mientras apenas se construyen unas 95.000 viviendas, de manera que en unos años el déficit escalará por encima del millón de inmuebles.
Falta un millón de inmuebles
El presidente de la patronal insiste en que España debe construir unas 220.000 viviendas al año. Y remarca que el problema se sustenta actualmente sobre un trípode conformado por el bloqueo de la Ley del Suelo, la escalada de los costes de producción y la falta de unos 700.000 trabajadores.
En primer lugar, Fernández Alén urge a desbloquear la Ley del Suelo para generar un marco de seguridad jurídica que permita disponer de suficiente suelo finalista para impulsar la oferta. Y lo ve factible, pues entre los principales partidos políticos hay más similitudes que discrepancias a la hora de diagnosticar este problema.
Así, el presidente de CNC pide voluntad política para acercar posturas y orillar los intereses electorales.
De igual modo, lamenta que la tramitación administrativa se haya convertido en un gran obstáculo, hasta el punto de que hoy en día se tarda más en conseguir los permisos que en construir una vivienda. Frente a ello, la patronal reclama reducir plazos, agilizar procedimientos y utilizar herramientas como las declaraciones responsables cuando resulte jurídicamente posible.
En segundo lugar, el presidente de CNC señala la escalada de los costes de producción, derivada de las tensiones inflacionistas, a la que habría que sumar la carga impositiva, que puede llegar a representar hasta el 30% del precio final de la vivienda.
En este marco, insiste en la necesidad de aliviar esa carga fiscal y de aprobar un mecanismo estable de revisión de precios de los contratos que aporte a las empresas la certidumbre necesaria para planificar sus inversiones y conocer tanto el horizonte temporal como las condiciones económicas para garantizar la viabilidad de los proyectos.
La paradoja de la falta de mano de obra y el elevado paro juvenil
Finalmente, Fernández Alén opina que otro de los principales cuellos de botella para resolver el problema de la vivienda reside, paradójicamente, en la alarmante falta de mano de obra, pues no hay suficientes trabajadores para construir las viviendas necesarias.
Y no lo comprende, a la vista de los datos de desempleo juvenil. Recuerda que en septiembre, el número de desempleados menores de 25 años aumentó en 21.411 personas, 13 veces más que el total, hasta alcanzar los 189.141 jóvenes. Y que este colectivo concentró aproximadamente nueve de cada diez nuevos desempleados registrados durante el mes pasado.
Por ello, considera necesario poner en marcha un plan de choque -a través de la Fundación Laboral de la Construcción- específico para incorporar jóvenes, además de mujeres e inmigrantes, que ya suponen casi el 25% sobre el total de afiliados en el sector. Y en este punto, pide la colaboración de las diferentes administraciones para prestigiar la imagen del sector y acabar con su actual imagen distorsionada.
Para Fernández Alén, la vivienda es un problema demasiado complejo como para abordarlo con medidas simples y extremistas. “Necesitamos moderación, voluntad política para alcanzar acuerdos y una visión de largo plazo que supere los ciclos electorales. Si las soluciones no cuentan con un respaldo suficientemente amplio, corremos el riesgo de que se vuelvan en contra”, concluye.
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