‘McFarland’ narra la historia de un instituto en California donde los deportes son algo secundario, con poca atención por parte de los alumnos y los profesores. Es una historia real que sirve de motivación para todos aquellos que quieran verla como una forma de superarse.
Un entrenador, Jim White, llega a este pequeño pueblo, caracterizado por una gran población inmigrante. En este contexto, los chicos deben compaginar los estudios con ayudar en casa, trabajar en el campo con sus padres y hermanos, y desplazarse corriendo para llegar a tiempo a todos lados.
White llega tras haber enfrentado diversos obstáculos en su anterior trabajo, como problemas de autoridad, falta de reconocimiento y dificultades para adaptarse a las situaciones. En este nuevo puesto, espera encontrar un reto, algo por lo que luchar cada día. La situación del pueblo tampoco es fácil: abandono escolar, poca motivación, problemas con bandas, mucha inmigración.
Por todo ello, ve la oportunidad de plantear un reto: un proyecto común que motive a los alumnos a luchar por algo juntos. En un país donde los deportes mayoritarios son el fútbol americano y el béisbol, correr a campo través es algo secundario.
Al principio, intentan formar un grupo compacto casi sin querer. La iniciativa choca con la escuela y las familias, pero White sigue intentándolo a toda costa. Le dicen que abandone, que no conseguirá nada, especialmente después de su primera carrera, en la que quedaron en último lugar.
Este resultado le sirve para replantearse todo: mejorar los entrenamientos, aprender a integrar a los corredores en la vida del equipo y buscar apoyo en las familias y amigos. Poco a poco, entrenan mejor, se superan y obtienen mejores resultados en las carreras.
Llegan a un punto en el que White recibe ofertas de otros institutos para ser su entrenador, ya que su trabajo no pasa desapercibido. Logran clasificar a los corredores para la gran final estatal. Todo el pueblo se moviliza: consiguen uniformes nuevos, zapatillas y toda la ilusión puesta en ellos.
Tras una carrera memorable, en la que el corredor menos cualificado realiza una gran actuación, mejorando su posición y ayudando a ganar el campeonato, la historia culmina con éxito. White no cambia de trabajo y continúa en el colegio. En los años sucesivos, logran más éxitos y algunos de los primeros corredores ayudan a formar a los nuevos. Incluso, con el tiempo, regresan al instituto para impartir clases.
Esta historia es un ejemplo del trabajo bien hecho, de creer en las posibilidades de los demás y de no dar nada por sentado ni por perdido. Se trata de participar, mejorar y superarse, no solo en busca de ganar, sino de ser un poco mejores y de integrarse más en el grupo.
El resultado final suele surgir del esfuerzo colectivo, fruto de la confianza en un proyecto común. Un negocio, por ejemplo, que solo abre sus puertas y presume de tener el mejor producto, no logrará el éxito solo por eso. La suma de todos los que forman parte de él, desde el que atiende en la entrada hasta quien recibe los pedidos, es lo que realmente marca la diferencia.
Una gestión deficiente, como tener una estantería sucia, productos mal colocados o etiquetados, refleja una mala administración global. Desde el etiquetador, el que limpia y revisa, hasta quien se encarga de mantener todo en orden. El producto no se vende solo. Es necesario que todos colaboren: unos animando, otros tirando del equipo para que el conjunto gane.
No se logra una satisfacción adecuada del cliente con una tienda sucia, sin precios visibles, sin buena iluminación, sin ofertas ni atención cordial. Si el equipo de trabajo funciona de esa forma, no solo terminará en último lugar, sino que también hará que el cliente no vuelva y comente su mala experiencia con amigos y familiares.
Existen muchas excusas: estar cansado, enfermo, tener otras obligaciones o ayudar en casa. Sin embargo, el entrenador ajusta horarios y métodos de entrenamiento, y al final, los resultados llegan casi sin darse cuenta. La victoria depende del esfuerzo conjunto.
Si alguien no limpia bien, otro no coloca los productos en su lugar, alguien más no pone los precios correctos, o quien atiende no muestra simpatía, la carrera será un fracaso y se perderá la posibilidad de llegar a cualquier final.
Las dificultades, como las colinas, pueden ser muy elevadas o llevaderas, dependiendo de cómo el equipo las perciba y de cómo se haya entrenado hasta ese día. La victoria depende de ti, de la gestión del grupo y del entrenador. Tú decides.
Redacción: Bricolador Enmascarado.