La pérdida desconocida —la diferencia entre el inventario teórico y el real sin causa identificada— representa ya el 0,74% de la facturación total en las empresas de distribución en España. Esto supone unas pérdidas anuales cercanas a los 1.856 millones de euros para el conjunto del sector comercial, afectando de manera muy directa a sectores como el de la ferretería y el bricolaje, donde los productos suelen tener un tamaño pequeño y un valor medio-alto, lo que los convierte en objetivo frecuente de los robos.
Estos datos se presentaron en el 2º Barómetro del Hurto en la Distribución Comercial, durante el 27º Congreso AECOC de Pérdida Desconocida, en presencia de responsables de seguridad y autoridades del orden público. El informe, elaborado por NIQ en colaboración con AECOC y patrocinado por Checkpoint Systems, recoge datos actualizados de 2023.
Principales causas de la pérdida desconocida
En el análisis de los factores que componen esta pérdida, se identifica que:
- 57% corresponde a hurtos externos (clientes o bandas organizadas),
- 23% a errores administrativos (fallos en inventario, etiquetado, etc.),
- 15% a hurtos internos (por parte de empleados),
- y un 4% al fraude de proveedores.
Estos datos reflejan una tendencia preocupante para el sector ferretero, donde el control del inventario y la protección frente al robo son clave para la rentabilidad.
Los productos más robados en ferretería y bricolaje
El barómetro destaca que, dentro de este sector, los productos más afectados por los robos son:
- Pilas y baterías: artículos de alto volumen de salida y fácil ocultación.
- Bombillas LED y halógenas: productos pequeños, caros y muy demandados.
- Herramientas: tanto manuales como eléctricas (taladros, sierras, etc.).
- Brocas, enchufes, cables y discos de corte: especialmente los de diamante.
- Hilo de cobre y componentes electrónicos como cámaras de interfonos.
Estos artículos son muy atractivos para el hurto por su alto valor, rotación rápida y portabilidad.
Autopago: una puerta abierta al robo
El uso de cajas de autopago ha crecido un 19% respecto al año anterior, y ya el 44% de los minoristas cuenta con este sistema en sus tiendas. Sin embargo, el 57% de los comercios reconoce que estas cajas generan más hurto que las tradicionales con cajero, lo cual representa un desafío particular para tiendas de bricolaje y ferretería, donde muchos productos no están etiquetados individualmente o son fácilmente ocultables.
Bandas organizadas y reincidencia
Uno de los aspectos más alarmantes es el aumento de la actividad de bandas organizadas, responsables del 55% de los hurtos, que operan con fines lucrativos robando productos específicos de alto valor para revenderlos en mercados paralelos. En el sector de ferretería y bricolaje, estas bandas suelen centrarse en artículos como herramientas eléctricas, baterías, pilas, bombillas LED, brocas, enchufes, cables, discos de diamante y otros materiales de fácil salida.
Además, dos de cada tres hurtos (64%) son cometidos por ladrones multirreincidentes, y casi la mitad de los infractores (44%) son menores de 30 años. Como agravante, el 50% de los establecimientos ha detectado un aumento de la agresividad verbal y física hacia el personal de tienda o de seguridad durante los intentos de hurto.
Estrategias de protección y prevención
Los comercios del sector están implementando diversas medidas para hacer frente a esta problemática:
- El 100% dispone de cámaras de videovigilancia.
- El 94% usa antenas antihurto, y un 81% protege sus productos con sistemas como collarines, arañas o cajas de policarbonato.
- Solo un 13% de los productos llega ya etiquetado de fábrica, lo que obliga a realizar la protección en tienda.
- Un 25% aplica sistemas de acción retardada en estanterías (para disuadir el hurto rápido).
- Un 19% utiliza tecnología RFID para control y seguimiento del inventario.
- El 63% de los minoristas cuenta con medidas específicas contra bandas organizadas, incluyendo detección de inhibidores de frecuencia, bolsas apantalladas con aluminio y imanes ilegales.