Taladros y sierras sin comprarlos: así funcionan las bibliotecas para alquilar herramientas por diez dólares en Los Ángeles

El inventario varía según la sucursal, pero puede incluir martillos, llaves inglesas, herramientas de jardinería y herramientas eléctricas, entre otros muchos artículos.

Taladros, sierras o escaleras ya no tienen por qué ocupar espacio en casa ni suponer un gran gasto. En Los Ángeles, distintas iniciativas están facilitando el acceso a herramientas domésticas a través de bibliotecas especializadas que promueven el ahorro, la sostenibilidad y el apoyo comunitario, tal y como ha informado Secret Los Angeles.

Una de ellas es la Biblioteca de Herramientas de Los Ángeles, ubicada en la Iglesia Presbiteriana Immanuel. Este espacio permite a sus miembros pedir prestadas herramientas por un plazo máximo de 10 días, con posibilidad de renovación si no hay reservas pendientes. El inventario disponible incluye desde herramientas eléctricas hasta artículos básicos para el hogar.

El proyecto funciona gracias al trabajo de voluntarios y busca ser accesible para todos los bolsillos. Las cuotas mensuales oscilan entre 10 y 20 dólares, con descuentos para quienes optan por una membresía anual. Además, quienes colaboran como voluntarios pueden acceder al servicio sin coste, reforzando así su carácter comunitario. Aunque el local es reducido, está cuidadosamente organizado y gran parte de las herramientas provienen de donaciones de vecinos y organizaciones locales. Sus creadores no descartan que el espacio evolucione y se convierta en un punto de encuentro para talleres, reuniones vecinales y actividades de intercambio de conocimientos.

El servicio se extiende al sistema de bibliotecas del condado

En paralelo, el sistema de bibliotecas del condado de Los Ángeles también ofrece un servicio de préstamo de herramientas en cinco de sus sedes: Compton, Lancaster, Norwalk, Rosemead y San Fernando. En este caso, los usuarios deben ser mayores de 18 años y contar con una tarjeta de la biblioteca del condado.

El inventario varía según la sucursal, pero puede incluir martillos, llaves inglesas, cables eléctricos, utensilios de cocina, herramientas de jardinería, máquinas de coser y herramientas eléctricas, entre otros muchos artículos. Cada persona puede solicitar hasta seis herramientas a la vez, aunque solo dos pueden ser eléctricas. El préstamo tiene una duración máxima de siete días, no admite renovación y las herramientas deben devolverse en persona en la misma biblioteca donde fueron solicitadas.

Ambas iniciativas responden a una necesidad común en la ciudad: facilitar el acceso productos que suelen ser caros, difíciles de almacenar y poco prácticos para quienes viven de alquiler o se mudan con frecuencia. Más allá del bricolaje y las reparaciones domésticas, estas bibliotecas apuestan por compartir recursos y fortalecer la vida en comunidad.

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