Tener buenos actores no siempre es sinónimo de buen film. Aunque a veces sí que ocurre. Es el caso de Hunter Killer, una película estadounidense de 2018 dirigida por Donovan Marsh con grandes estrellas como Gerard Butler, Gary Oldman, Michael Nyqvist, Common y Toby Stephens. La película nos cuenta la historia de un submarino, el USS Tampa Bay, que sigue a un submarino ruso, el RFS Konek. El submarino ruso acaba hundido, igual que el americano por parte de otro buque soviético que estaba escondido bajo el hielo.
Por todo ello, el mando estadounidense envía al submarino más cercano, el USS Arkansas, con el capitán Joe Glass, un veterano con muchas horas de experiencia en este tipo de misiones.
A la vez, se envía un equipo de Navy Seal para ver qué está pasando sobre el terreno. Descubren que el ministro de defensa ruso ha secuestrado a su presidente. Es un golpe de estado. Por lo que ordenan a los Seal intentar liberarlo.
Mientras, el capitán Glass rescata a los pocos supervivientes del submarino ruso Konek. Consigue la ayuda de su capitán para entrar en la bahía de la base militar rusa y sortear las minas que bloquean el paso.
En el momento de máxima tensión, con las dos armadas frente a frente, consiguen liberar al presidente y comunicarlo al resto del mundo. Terminan así con el golpe de estado e impiden que se produzca una guerra entre las dos potencias.
Nuestro capitán es el dueño experto de una ferretería. No puedes engañarlo a la primera con una oferta del mes que no tiene mucho de oferta. Él sabe qué tienda tiene, cuáles son sus puntos fuertes y los no tan fuertes. Conoce cómo es su equipo de venta y cómo trata éste a sus clientes.
No quiere demasiados lujos ni demasiadas licencias. Sabe cómo hacer el trabajo de toda su gente, pero prefiere dirigir, sacar todo el provecho y pensar globalmente.
Es el que escucha las señales del mercado y sabe interpretarlas para sacar el máximo partido, como el que oye un radar cuando el buque enemigo está sobre él.
No puede haber errores: ni poner la oferta que no toca, ni comprar más de la cuenta. El enemigo no perderá el tiempo. Tiene más medios y juega en casa.
Los clientes quieren respuestas rápidas, certeras. Si dudas, se van, la venta se pierde, tu periscopio debe hacer que lleves el rumbo correcto. Si no, caerás en el fondo, de donde no podrás salir. El lodo es muy espeso y no tendrás todas las fuerzas ni las ayudas para volver a ponerte a flote.
Debes tener tus tubos lanzatorpedos siempre despejados, poder concentrar tu atención contra el que no quiere ayudarte. Tus ofertas, tu escaparate y tus lineales bien ordenados son tus armas. Si no, el cliente, infiel, fácil de convencer por otros, creerá que todo lo que ve es cierto. No pensará, no analizará nada, solo vera el precio y se marchará. No sabe si es bueno o malo, o si la atención es la adecuada. Solo tienes un intento para lanzar el torpedo de una forma certera y precisa. Si aciertas, la venta será tuya.
No te quedes aislado dentro de tu submarino, tienes que elevar tu mirada por encima de la superficie. Mira lo que hacen otros. Si no, perderás la perspectiva y quedarás atrapado entre la corriente que no te lleva a ninguna parte, por no haber escuchado el sonar con la frecuencia adecuada.
Debes escuchar adecuadamente antes de ejecutar una orden. El sonar del mercado no siempre da la mejor lectura, pero casi siempre va bien encaminado.
Sobre todo, debes saber trabajar y guiar a tu personal de la tienda cuando las cargas de profundidad caen por todos lados. Si mantienes firme el timón, podrás hacer una buena maniobra evasiva, ganando la costa del otro lado para salir victorioso de la batalla.
Es cuestión de saber cuál es tu rumbo, no desviarte, guiar a tu equipo por el camino adecuado para poder ganar cada batalla. Cada lucha es nueva oportunidad para ser el mejor capitán, aunque el agua esté helada y no tengas más ayuda que tu intuición y tu experiencia.
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