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El Plan de Vivienda 2018-2021 vuelve a girar en torno a dos ejes fundamentales: el alquiler y la rehabilitación, para lo cual se ha diseñado una completa batería de ayudas que se amplían tanto en su tipología como en los importes asignados.

Nada para recordarnos que la vida son ciclos, que hoy estamos aquí y mañana allí, como otro mes de septiembre. Aún no terminamos de sacudirnos el sol y la arena de nuestros cerebros –o la bucólica quietud del pueblo, la majestuosidad de la montaña o la tranquilidad de una ciudad semivacía– cuando toca arremangarse la camisa y ponerse ‘manos a la obra’. Y nunca mejor dicho.

Porque si hay un sector que se ha dejado atrás las ‘vacaciones’, y en este caso lo celebramos con saltos y vítores, es el de la rehabilitación y la reforma. Y no estamos hablando sólo del manitas que quiere cambiar la ventana de su salón, nos referimos a ese apetito inversor que despierta y pone su mirada en la rehabilitación de inmuebles, de la misma manera en que 2016 fue un año de despegue para las obras de nueva construcción. La falta de terrenos edificables, una demanda creciente por el centro de las ciudades (pero con mejores servicios y en condiciones más modernas) y un mayor poder adquisitivo de las familias españolas han convertido la rehabilitación y la reforma en dulces tentaciones para los inversores. El aumento de la demanda de alquiler y las subidas en el precio de las viviendas refuerzan este impulso rehabilitador en un nuevo escenario que a la vez no lo es tanto. Ciclos, de ellos está hecha la vida.

Los más claros síntomas de este septiembre que ofrece a los espabilados la posibilidad de ‘hacer su agosto’ los encontramos en las ayudas estatales a la vivienda. El Plan de Vivienda 2018-2021 vuelve a girar en torno a dos ejes fundamentales: el alquiler y la rehabilitación, para lo cual se ha diseñado una completa batería de ayudas que se amplían tanto en su tipología como en los importes asignados. De esta manera, se incluyen viviendas unifamiliares y se pone un techo de 12.000 euros, flexibilizándose los conceptos de antigüedad y porcentaje de uso.

A nivel local podemos mencionar Rehabitar Madrid, una iniciativa del Ayuntamiento e Ifema que pretende promocionar la importancia y necesidad de una reforma eficiente en la ciudad, y que reunirá una completa oferta de soluciones en ventanas, techos, protección solar, interiores, iluminación, domótica, climatización, sistemas de refrigeración, financiación, piscinas, seguridad…

Y para los que disfrutan de las cifras, les dejamos éstas del portal inmobiliario Fotocasa, recién salidas del horno: La riqueza financiera neta de las familias españolas se situó en 1.343.426 millones de euros en el primer trimestre del año, un 8,5% más respecto al mismo periodo de 2016 y un 3,2% más en comparación al anterior trimestre. Qué porcentaje de eso se dedique a mejoras en el hogar dependerá, en gran parte, de la capacidad que tenga el mercado de seguir haciendo guiños a propietarios deseosos de mejorar su inversión e incluso (raro pero no que, ante la imposibilidad de adquirir una vivienda, calman su ansia de nido embelleciendo el entorno. Cancha hay, de cualquier manera. Ahora toca jugar el partido. 

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