Las necesidades y hábitos de los consumidores han experimentado una importante evolución, motivada principalmente por los avances tecnológicos y por los nuevos canales de un entorno cada vez más phygital. Teniendo presente este contexto, IderoTech analiza cómo la tecnología, en concreto la Identificación por Radiofrecuencia (RFID), está contribuyendo a transformar la figura del dependiente en un nuevo perfil, el asesor de compra.
Estas transformaciones están incidiendo de forma innegable en el rol que desempeñan los trabajadores en las tiendas. Gracias a la tecnología, los dependientes están viendo reducidos significativamente los esfuerzos que tienen que dedicar a tareas repetitivas como la gestión de inventarios, lo que les permite centrarse en aquellos aspectos en los que pueden aportar un mayor valor al usuario final.
Shopping advisors: la evolución de los dependientes
En un escenario en el que las compras online han aumentado notablemente, debido a la comodidad y la inmediatez que supone la digitalización, las tiendas físicas siguen representando una opción muy relevante para los consumidores. De hecho, un reciente estudio de El Observatorio Cetelem afirma que el 70% de los españoles prefiere comprar en comercios físicos en lugar de en canales online.
Sin embargo, para seguir resultando una alternativa atractiva, los establecimientos deben ofrecer una propuesta de valor frente al consumo a golpe de clic. Entre las ventajas del comercio tradicional, según el citado estudio, los españoles consideran principalmente la cercanía y el trato personal, cuestiones propias del equipo humano de las tiendas.
Para que los trabajadores puedan desarrollar estas habilidades, la tecnología está siendo una gran aliada. Gracias a ella se liberan de tareas más repetitivas, como el control de stocks, y disponen de las herramientas necesarias para mejorar la experiencia del cliente. De ahí que estemos ante un nuevo perfil menos operativo y más estratégico: el shopping advisor.
La tecnología RFID, impulsora de este nuevo perfil
En particular, la implementación de la Identificación por Radiofrecuencia permite optimizar la gestión de inventarios, disminuyendo entre un 10% y un 15% las horas que los trabajadores tienen que dedicar a esta tarea, según apunta la consultora Mckinsey.
Esta tecnología, que está llamada a sustituir al código de barras tradicional, permite, a través de antenas de radiofrecuencia y de un etiquetado con un microchip incorporado, la lectura de los productos sin necesidad de contacto directo. Al poder escanear simultáneamente múltiples etiquetas incide la automatización.
El RFID también contribuye a llevar un control exhaustivo de los productos disponibles en las tiendas, de forma que el empleado pueda localizar fácilmente aquello que el consumidor está buscando y comprobar rápidamente si existe disponibilidad en otra tienda o de forma online.
Además, permite agilizar las operaciones de compra, cambio y devolución a través de los nuevos mecanismos de pago en movilidad, que ya han puesto en marcha marcas como Zara y que reducen significativamente las colas en las cajas.