España descendió el pasado año cuatro posiciones en el ranking mundial de competitividad elaborado por IMD, pasando a ocupar el puesto 40 de las 67 economías analizadas y cerrando el peor registro desde 2013. Además, presenta el porcentaje más alto de absentismo laboral de toda la Unión Europea, que se sitúa de media en el 7,4%-, según el último informe de The Adecco Group. En este contexto, las empresas integradas en AECOC advierten que, de aprobarse la reducción de la jornada laboral en los términos en los que se plantea, va a agudizar aún más los problemas que ponen en riesgo el futuro del empleo.
Se trata de un escenario que las empresas afrontan con la máxima preocupación y, desde la visión, de que la medida no contempla variables de alto impacto que, además, a futuro, pueden tener el efecto contrario al esperado.
Por ello, AECOC hace un llamamiento a abordar de manera integral, seria y, en el marco del diálogo social, la implementación de medidas que permitan avanzar en medidas de conciliación y flexibilidad horaria sin comprometer la inversión de las empresas, la creación de nuevos puestos de trabajo ni la pervivencia de las empresas de menor tamaño, que, sin duda, serán las más perjudicadas por la ley.
La falta de un marco flexible o gradual limita la capacidad de adaptación de los convenios colectivos
Tal y como han trasladado otras organizaciones empresariales, AECOC considera que cualquier cambio del impacto e implicación para el tejido empresarial y el conjunto de la sociedad debe abordarse desde el diálogo social y la participación de todos los agentes implicados, acompañado de un riguroso estudio de impacto económico.
Además, aseguran que la reducción de la jornada de forma abrupta, unilateral e inmediata pone en jaque la capacidad de adaptación de muchas empresas, especialmente en sectores con alta intensidad de mano de obra. La obligación de mantener salarios sin recortes, unida a la reducción de jornada, se traduce en un aumento directo de los costes laborales para un tejido empresarial que, en los últimos años, ha tenido que remontar el impacto de la pandemia, una crisis inflacionista de alto impacto en la rentabilidad de los negocios y una presión regulatoria sin precedentes.
Las empresas, sin tiempo para reformular horarios y turnos
Por otro lado, señalan que la falta de un marco flexible o gradual limita la capacidad de adaptación de los convenios colectivos, que apenas tienen tiempo para reformular horarios, turnos y sistemas internos. Asimismo, en un contexto económico de máxima incertidumbre, las imposiciones que lleva acompañadas la ley, sin margen de maniobra, pone en riesgo la competitividad y el empleo, especialmente en pymes, sector primario o empresas con menor grado de digitalización.
Por todo ello, AECOC hace un llamamiento a abordar con rigor y de forma integral el futuro del empleo en España y tiende la mano a un diálogo que permita avanzar en la implementación de medidas que permitan avanzar en medidas de conciliación y flexibilidad horaria, atajando también males endémicos del mercado laboral como la baja productividad o unos niveles de absentismo sin precedentes en nuestro país y cuyos costes asociados se han disparado un 78,5 % desde 2019, según el Banco de España. Este nivel de absentismo sitúa a España como los países con las tasas más elevadas de la UE.