El 65% de las pymes no está preparado para la llegada de Verifactu

El Barómetro Quipo sobre el cumplimiento fiscal y la digitalización revela que la mayoría de pequeñas empresas siguen utilizando herramientas no homologadas.

El nuevo sistema de control de facturación electrónica establecido por la Agencia Tributaria, Verifactu, entrará en vigor en enero de 2026. A menos de dos meses de su aplicación, el 65% de las pymes españolas todavía no está preparado para cumplir con la normativa, según el último informe del Barómetro Quipo sobre cumplimiento fiscal y digitalización de 2025. El estudio se ha elaborado encuestando a 700 despachos y con datos de más de 15.000 usuarios, tal y como ha informado InfoNegocios.

La mayoría de pymes no conocen los requisitos que deberán cumplir sus sistemas de facturación a partir del año que viene y siguen utilizando herramientas no homologadas. Esto quiere decir que las hojas de cálculo o los programas empleados no generan los registros que dentro de poco empezará a exigir la Agencia Tributaria.

Sobre esto, Roger Dobaño, CEO de Quipu, explica: “Verifactu no es una simple actualización del software. Será un cambio estructural en cómo se registran, validan y conservan las facturas. El problema es que muchas pymes aún no son conscientes de que deberán usar herramientas certificadas antes del 1 de enero de 2026 o el 1 de julio en el caso de los autónomos”.

Falta de coordinación entre empresas y asesorías fiscales

El Barómetro de Quipu pone de manifiesto que gran parte de las pymes que ya han empezado a adaptarse a Verifactu están cometiendo en fallos que podrían derivar en sanciones o en problemas con la Agencia Tributaria. Entre los errores más comunes se encuentran la utilización de programas que no garantizan registros de facturación inalterables, la ausencia de trazabilidad o control de cambios y el desconocimiento de la obligación de conservar todos los registros, incluso si no se envía la información a la AEAT a través del modelo Verifactu.

Otro aspecto delicado es la falta de coordinación entre las empresas y sus asesorías fiscales, lo que está generando dudas sobre los pasos necesarios para cumplir correctamente con la normativa. De hecho, el 72% de los despachos consultados afirma que está teniendo que formar de nuevo a sus clientes y advertirles de las consecuencias de no actualizar a tiempo sus sistemas de facturación.

El incumplimiento puede acarrear importantes consecuencias: multas económicas y un mayor riesgo de recibir inspecciones fiscales. “La factura dejará de ser un documento aislado y pasará a integrarse en un registro trazable que la Agencia Tributaria podrá auditar en cualquier momento. No adaptar los sistemas con suficiente antelación puede suponer bloqueos en la facturación o sanciones por incumplimiento”, señala Dobaño.

Los beneficios de adaptarse a Verifactu

Aunque la normativa se plantea como una herramienta contra el fraude, desde Quipu destacan que también es una oportunidad de modernización para las empresas que decidan dar el paso. Entre los despachos que ya utilizan sistemas compatibles, la automatización ha reducido hasta un 60% el tiempo dedicado a tareas administrativas y ha mejorado la calidad de la información contable y fiscal.

La huella de esta digitalización también se percibe a nivel nacional. En 2024, en España se emitieron más de 557 millones de facturas electrónicas en el ámbito B2B, un 21% más que el año anterior. Sin embargo, el 95% de las pymes y pequeñas asesorías continúa utilizando Excel como herramienta principal, lo que dificulta su adaptación a las nuevas exigencias.

“Verifactu debe verse como una palanca para ganar competitividad, no como más burocracia. Las pymes que digitalicen su gestión financiera podrán trabajar de forma más ágil, reducir errores humanos y acceder con mayor facilidad a financiación, gracias a un historial financiero más sólido”, afirma el CEO de Quipu.

Los asesores como consultores estratégicos

El Barómetro también destaca el papel esencial de los despachos fiscales y contables en la implantación de Verifactu. El 68% de los asesores consultados considera que esta normativa cambiará su rol en los próximos dos años: dejarán de centrarse exclusivamente en tareas administrativas para convertirse en consultores estratégicos capaces de ofrecer servicios como planificación financiera, control de tesorería y reporting avanzado.

“Las asesorías que adopten herramientas como Quipu podrán aumentar su capacidad operativa sin necesidad de ampliar plantilla. Por el contrario, aquellos despachos que no se adapten corren el riesgo de quedarse atrás frente a competidores más digitalizados”, concluye Roger Dobaño.

 

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