España perderá 140.000 autónomos del comercio en la próxima década

La desaparición del comercio de proximidad afectará gravemente a las zonas rurales, donde se estima un 40% de la pérdida total.

El Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) alerta de la profunda transformación que sufrirá el mapa comercial español durante la próxima década. A tenor de los datos disponibles y de mantenerse la evolución de los últimos años, España se encamina hacia la pérdida de cerca de 140.000 trabajadores autónomos del comercio hasta 2036.

“El cambio ya está en marcha”, advierten desde UPTA. España cerró 2021 con 772.234 trabajadores autónomos en comercio y reparación, mientras que al finalizar 2025 quedaban 716.572. En apenas cuatro años se han perdido 55.662 autónomos, un 7,2%.

De mantenerse este ritmo, en 2036 el número de trabajadores autónomos del comercio se situaría en torno a los 577.000, con una pérdida media próxima a 14.000 autónomos al año y más de 1.100 al mes.

Para UPTA, estas cifras anticipan un cambio estructural del modelo comercial español, con importantes consecuencias económicas, sociales y territoriales.

Cuatro de cada diez se perderán en municipios de menos de 25.000 habitantes

La transformación tendrá un impacto especialmente duro en la España rural y en los municipios de menor dimensión. Las estimaciones del Observatorio Económico del Trabajo Autónomo de UPTA indican que el 40% de la pérdida prevista se producirá en poblaciones de menos de 25.000 habitantes.

La consecuencia va mucho más allá de la desaparición de una actividad económica. En estos territorios, cada comercio que cierra puede suponer también la pérdida de un servicio esencial para sus habitantes.

La reducción del comercio de proximidad amenaza con alimentar un círculo especialmente peligroso: menos comercio significa menos servicios; menos servicios reducen la calidad de vida y dificultan el mantenimiento de la población; y la pérdida de habitantes disminuye, a su vez, las posibilidades de supervivencia de los negocios que permanecen abiertos. El retroceso comercial se convierte así en un factor añadido de enorme importancia para el futuro económico y social de miles de pequeños municipios españoles.

El pequeño comercio pierde terreno y los grandes operadores crecen

La evolución del mercado muestra también la otra cara de esta transformación. Mientras España perdió 55.662 autónomos del comercio entre 2021 y 2025, las grandes estructuras comerciales continuaron aumentando su capacidad de venta.

La gran distribución alcanzó una facturación agregada superior a los 50.000 millones de euros, con un crecimiento del 4,75%, y sumó 222 nuevos establecimientos.

Al mismo tiempo, el comercio electrónico en España ha pasado de superar los 57.700 millones de euros de facturación en 2021 a más de 114.800 millones en 2025. En apenas cuatro años, el canal digital prácticamente ha duplicado su volumen de negocio mientras desaparecían decenas de miles de trabajadores autónomos del comercio. El resultado es un mercado con menos pequeños operadores independientes y un peso cada vez mayor de las grandes estructuras comerciales y de los canales digitales.

Para UPTA, esta evolución muestra que España no se enfrenta únicamente a la desaparición de miles de pequeños negocios, sino a una transformación profunda de quién vende, dónde se vende y qué operadores concentran una parte cada vez mayor del mercado.

Un modelo comercial que también cambia las ciudades

Durante las últimas décadas, el modelo comercial y urbanístico de las ciudades españolas también ha experimentado una importante transformación.

La expansión de grandes complejos comerciales en las periferias ha concentrado en un mismo espacio comercio, restauración, ocio, entretenimiento y grandes zonas de aparcamiento, generando una enorme capacidad de atracción de consumidores.

Una parte importante de la actividad comercial y del ocio se ha desplazado así fuera de las calles y barrios tradicionales, mientras el pequeño comercio ha tenido que competir con estructuras capaces de concentrar prácticamente toda la experiencia de consumo en un único espacio.

Las consecuencias empiezan a ser visibles en numerosas ciudades: menos establecimientos independientes, pérdida de actividad comercial en determinadas calles y barrios y una progresiva concentración del consumo en grandes espacios y operadores.

Para el presidente de UPTA España, Eduardo Abad, “los datos son demoledores. Perder cerca de 140.000 autónomos en la próxima década supondrá un cambio radical del modelo comercial de nuestro país. Durante años lo moderno fue llevar comercio, restauración y ocio a grandes complejos en las periferias. Creamos auténticos parques temáticos del consumo y vaciamos de actividad nuestras calles y barrios. Ahora estamos pagando las consecuencias.”

Abad alerta especialmente del impacto en el medio rural: “En un pueblo, cuando cierra un comercio, muchas veces desaparece también un servicio. No podemos hablar de luchar contra la despoblación mientras dejamos desaparecer la economía que mantiene vivos nuestros pueblos. Esto sí es una prioridad nacional: salvar el comercio de nuestros barrios, de nuestras calles, de nuestras ciudades y del mundo rural. Convirtámoslo en una prioridad nacional”.

Imagen de archivo

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