UNO, la Organización Empresarial de Logística y Transporte de España, considera que la entrada en vigor, el pasado 1 de noviembre, de la nueva tasa europea de 2 euros por categoría de producto para las mercancías de bajo valor procedentes de fuera de la Unión Europea “puede suponer un espaldarazo para el desarrollo de la logística en España”. La medida, que se suma a los 3 euros aplicados desde julio, encarece los envíos directos de paquetes individuales desde sus países de origen y acelera la transformación de los modelos de distribución de las grandes plataformas extracomunitarias.
Desde la aplicación de la primera tasa, los volúmenes de mercancías asociados a este modelo se han reducido entre un 30% y un 50%, dependiendo de la plataforma, mientras que la entrada de paquetes de bajo valor procedentes de plataformas extracomunitarias ha caído un 64% en el conjunto del espacio comunitario. “La nueva medida podría acentuar esta tendencia, con un impacto especialmente significativo en los tráficos durante la próxima campaña de Navidad”, ha explicado el presidente de UNO, Francisco Aranda.
Algunas plataformas asiáticas están valorando España como posible destino
El cambio tiene especial relevancia para España, donde el comercio electrónico asiático tiene un peso muy significativo: en 2025 entraron alrededor de 180 millones de paquetes procedentes directamente de China y cerca del 34% de las compras online de los españoles se dirigieron a plataformas asiáticas. Además, según datos del Banco Central Europeo (BCE), nuestro país destaca también por el uso de estos portales: el 69% de los consumidores reconoce haber comprado alguna vez en ellos, frente al 43% de los franceses y el 40% de los alemanes.
Ante este nuevo escenario, las grandes plataformas asiáticas están modificando sus estrategias de distribución y apostando cada vez más por establecer almacenes logísticos en territorio europeo, por el momento en países como Polonia o Hungría. Para Francisco Aranda, España debe aprovechar esta reconfiguración de los flujos para atraer parte de esa actividad, en lugar de tratar de recuperar los volúmenes extraordinarios del anterior modelo de comercio electrónico. “Debemos asumir que esos tráficos no volverán en los mismos términos. El reto es anticiparnos, diversificar mercados y rutas, atraer nuevos operadores y captar operaciones de mayor valor añadido”, ha afirmado.
De hecho, algunas plataformas asiáticas ya están valorando España como posible destino para instalar grandes centros de logística; una oportunidad que, según Aranda, “exige agilizar la disponibilidad de suelo logístico en plazos competitivos y garantizar el suministro eléctrico necesario para unas instalaciones cada vez más automatizadas”.
“España cuenta con una ubicación geoestratégica privilegiada, unas infraestructuras de referencia y un sector logístico altamente profesionalizado. Tenemos los ingredientes necesarios para convertirnos en un hub logístico internacional de primer nivel, pero necesitamos ofrecer a los operadores las condiciones que requieren para instalarse y crecer en nuestro país”, ha subrayado.
«No podemos perder oportunidades por falta de suelo»
Entre las prioridades para mejorar esa competitividad, UNO destaca también la necesidad de reforzar urgentemente los servicios de inspección en frontera, dotándolos de más recursos humanos, avanzando en su digitalización e interconexión y reduciendo los tiempos de gestión. La patronal advierte de que las demoras actuales nos restan competitividad frente a otros puntos de entrada europeos.
“La competencia entre hubs logísticos es cada vez más intensa, no solo frente a nodos tradicionales como Frankfurt o Schiphol, sino también frente a otros enclaves como Lieja o Estambul. No podemos permitirnos perder oportunidades de inversión en logística por falta de suelo, potencia eléctrica o por unos procedimientos fronterizos demasiado lentos. Es necesario corregir estas deficiencias y apostar por una estrategia aeroportuaria a largo plazo que combine planificación, modernización de las infraestructuras, diversificación de mercados y rutas, refuerzo de las frecuencias internacionales y colaboración público-privada”, ha detallado Aranda.
“Solo así podremos aprovechar la reconfiguración de las cadenas de suministro internacionales y consolidar a España como uno de los principales nodos logísticos de Europa”, ha concluido.