El crecimiento explosivo de las plataformas asiáticas de comercio electrónico ha encendido las alarmas en el sector de la gran distribución en España. Aunque por el momento no se plantea emprender acciones judiciales como las iniciadas en Francia contra Shein, la patronal La Distribución Anged exige que se establezcan mecanismos que garanticen una verdadera competencia en el mercado europeo.
Un marco normativo que genera desequilibrios
Las grandes cadenas agrupadas en Anged —entre ellas El Corte Inglés, Ikea, Carrefour, MediaMarkt, Fnac o Leroy Merlin— denuncian que su actividad se ve condicionada por un sistema fiscal y logístico mucho más exigente que el que afrontan plataformas como Temu, Shein o Aliexpress.
La raíz del problema, explican, está en la normativa aduanera comunitaria: cada año entran en la Unión Europea 4.600 millones de paquetes valorados en menos de 150 euros, lo que los exime del pago de aranceles. Esta exención supone una vía de entrada masiva para productos de bajo valor procedentes de Asia, permitiendo que estas plataformas operen con unos costes significativamente inferiores a los de cualquier empresa que distribuye dentro del marco europeo.
España es uno de los países más afectados. Solo en territorio español se reciben más de 400 millones de paquetes al año bajo esta modalidad, lo que convierte al país en el mercado con mayor penetración de ecommerce chino en la UE. Según datos sectoriales, un tercio de las compras online realizadas por los consumidores españoles procede de estas plataformas, y su crecimiento es imparable: Temu se ha situado como el segundo operador por penetración en 2025, mientras que Shein supera el 50% y Aliexpress rebasa el 70 %.
Preocupación por la seguridad y el cumplimiento normativo
Además de la competencia desleal, la patronal advierte de riesgos relacionados con la calidad y trazabilidad de los productos. De acuerdo con sus análisis, tres de cada cuatro artículos procedentes de estas plataformas incumplen algún tipo de normativa de seguridad, etiquetado, sustancias químicas o control de origen.
Anged ya ha trasladado esta situación al Ministerio de Consumo y a la CNMC, solicitando investigaciones formales y una vigilancia más estricta. La presidenta de la asociación, Matilde García Duarte, insiste en que “las palabras ya no son suficientes” y que es necesario reforzar la aplicación real de la normativa vigente.
Más recursos en aduanas y nuevas herramientas europeas
La patronal de la distribución reclama un aumento significativo de recursos en los puntos de entrada, especialmente en momentos de alto volumen como el Black Friday o la campaña de Navidad. Consideran que la Agencia Tributaria carece de medios suficientes para supervisar adecuadamente la avalancha de paquetes de bajo valor que llegan desde fuera de la UE.
Además, instan a Bruselas a dotarse de un instrumento legal que permita restringir o incluso expulsar del mercado europeo a plataformas extranjeras que acumulen incumplimientos graves o reiterados.
En esta línea, la Unión Europea ya trabaja para eliminar antes de 2026 la exención aduanera del denominado de minimis, una reforma que podría cambiar radicalmente el peso competitivo de estas plataformas en el mercado europeo.
Francia abre la vía judicial, España la observa con cautela
Mientras el debate avanza a nivel europeo, Francia ha dado un paso más: doce federaciones y más de un centenar de empresas han presentado una demanda por competencia desleal contra Shein. El caso ya está siendo tramitado por la justicia francesa.
España, en cambio, mantiene por ahora una posición más prudente. Aunque Anged admite que comparte las preocupaciones de sus homólogos franceses, descarta iniciar una acción similar de inmediato. Para la patronal, lo prioritario es asegurar que el marco legal se cumple y que existan sanciones reales para quienes vulneren las reglas.
Competir sí, pero con reglas justas
La expansión de Temu, Shein y Aliexpress ha puesto en evidencia un desequilibrio estructural que afecta al comercio europeo. La gran distribución española no busca, por el momento, llevar el conflicto a los tribunales, pero sí exige un entorno regulatorio que garantice una competencia leal y proteja a consumidores y empresas.
La cuestión de fondo, según Anged, no es frenar el comercio digital, sino asegurar que todos los operadores —nacionales o internacionales— actúen bajo las mismas reglas del juego en el mayor mercado consumidor del mundo: la Unión Europea.